En principio no hay una definición universal y clara de ‘organismo’. De hecho, la pregunta básica “¿qué es un organismo?” conduce a uno de los principales dilemas filosóficos de la Biología: el del individualismo biológico. Porque no es fácil asumir el concepto de individualidad ante ejemplos particulares de entidades biológicas complejas como lo son algunos hongos y coníferas que permiten expandirse a lo largo de superficies de miles de metros cuadrados conservando su identidad, los arrecifes de coral , algunas algas unicelulares que mantienen una relación de simbiosis- y se comportan como una única unidad funcional, los biofilms bacterianos, e incluso el ser humano con su microbioma asociado, sin el que no sería estructural y funcionalmente como lo conocemos.
En términos generales, la discusión sobre individualidad biológica pivota sobre una pregunta clave: ¿somos un conjunto de individuos que constituyen un solo individuo? Se trataría entonces de una ficción psico-somática, porque la estructura macroscópica que conocemos socialmente como ‘ser humano’, es la consecuencia de la comunidad de microorganismos que la habitan. Es decir, que el ser humano está asociado a su microbioma. Por todo ello, se preferirá el concepto ‘entidad biológica’ para todo aquel sistema vivo que sin importar el número de elementos, tengan y aporten una serie de características estructurales y/o funcionales que aseguren las funciones vitales básicas de todo el sistema en su conjunto.
Por otra parte, el campo de la microbiología también se ocupa de estudiar otras entidades: los virus. Estas entidades han sido consideradas históricamente como ‘no vivas’ y aunque sigue siendo objeto de un acalorado debate, los virus se asumen como piezas constituyentes y fundamentales del mundo de ‘lo vivo’, interviniendo en procesos fundamentales de regulación, transmisión horizontal de genes, y agentes evolutivos, reconociéndolos al menos como procesos vivos.
Para saber más:
Baedke, J. (2019). O organism, where art thou? Old and new challenges for organism-centered biology. Journal of the History of Biology, 52(2), 293-324.
Stencel, A., & Proszewska, A. M. (2018). How research on microbiomes is changing biology: a discussion on the concept of the organism. Foundations of Science, 23(4), 603-620.
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En términos generales, la discusión sobre individualidad biológica pivota sobre una pregunta clave: ¿somos un conjunto de individuos que constituyen un solo individuo? Se trataría entonces de una ficción psico-somática, porque la estructura macroscópica que conocemos socialmente como ‘ser humano’, es la consecuencia de la comunidad de microorganismos que la habitan. Es decir, que el ser humano está asociado a su microbioma. Por todo ello, se preferirá el concepto ‘entidad biológica’ para todo aquel sistema vivo que sin importar el número de elementos, tengan y aporten una serie de características estructurales y/o funcionales que aseguren las funciones vitales básicas de todo el sistema en su conjunto.
Por otra parte, el campo de la microbiología también se ocupa de estudiar otras entidades: los virus. Estas entidades han sido consideradas históricamente como ‘no vivas’ y aunque sigue siendo objeto de un acalorado debate, los virus se asumen como piezas constituyentes y fundamentales del mundo de ‘lo vivo’, interviniendo en procesos fundamentales de regulación, transmisión horizontal de genes, y agentes evolutivos, reconociéndolos al menos como procesos vivos.
Para saber más:
Baedke, J. (2019). O organism, where art thou? Old and new challenges for organism-centered biology. Journal of the History of Biology, 52(2), 293-324.
Stencel, A., & Proszewska, A. M. (2018). How research on microbiomes is changing biology: a discussion on the concept of the organism. Foundations of Science, 23(4), 603-620.
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